{"id":6248,"date":"2013-06-10T00:00:00","date_gmt":"2013-06-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/entre-el-mundo-de-elsa-y-naomi\/"},"modified":"2013-06-10T00:00:00","modified_gmt":"2013-06-10T00:00:00","slug":"entre-el-mundo-de-elsa-y-naomi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/entre-el-mundo-de-elsa-y-naomi\/","title":{"rendered":"Entre el mundo de Elsa y Naomi"},"content":{"rendered":"<p class=\"sitio_noticia_volanta\" >\n<h3>Entre el mundo de Elsa y Naomi<\/h3>\n<p class=\"sitio_noticia_copete\" >\n<hr class=\"sitio_noticia_contenido\" \/>\n<p >\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">El Tercer Encuentro de &ldquo;Desarrollo de conocimiento did&aacute;ctico en Literatura&rdquo; tuvo lugar el pasado jueves 6 de junio en la Escuela de Artes Aplicadas Lino Spilimbergo. La fecha y el lugar, es meramente un dato period&iacute;stico sin mayor relevancia. Ese d&iacute;a, en ese punto del mundo, hubo espacio para sensaciones, emociones y dedicatorias a la flamante escritora Elsa Bornemann, fallecida recientemente. Por eso, quien hoy escribe, carente de palabras que puedan reflejar lo sucedido en aquella jornada, va dejar a los que saben, que lo hagan. Y que mejor que el inolvidable cuento de las Mil Grullas (utilizado tambi&eacute;n en el encuentro) de Elsa, quien en alg&uacute;n punto del enorme cielo, se encontrar&aacute; con la peque&ntilde;a Naomi armando pajaritos de papel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Mil grullas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Naomi Watanabe y Toshiro Ueda cre&iacute;an que el mundo era nuevo. Como todos los chicos. Por que ellos eran nuevos en el mundo. Tambi&eacute;n, como todos los chicos. Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el a&ntilde;o 1945, y otra vez estaba en guerra. Naomi y Toshiro no entend&iacute;an muy bien que era lo que esta pasando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" style=\"border: 4px solid black; float: left; margin: 5px;\" title=\"Tercer Encuentro\" src=\"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC06542.jpg\" border=\"0\" alt=\"Tercer Encuentro\" width=\"310\" height=\"200\">Desde que ambos recordaban, sus peque&ntilde;as vidas en la cuidad japonesa de Hiroshima se hab&iacute;an desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a las noticias de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes. Sin embargo, cre&iacute;an que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada d&iacute;a para descubrirlo. &iexcl;Ah&hellip;y tambi&eacute;n se estaban descubriendo uno al otro! Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando supon&iacute;an que sus miradas levantaban murallas y nadie m&aacute;s que ellos podr&iacute;an transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Apenas si hab&iacute;an intercambiado algunas frases. El afecto de los dos no buscaba las palabras. Estaban tan acostumbrados al silencio&hellip;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Pero Naomi, sab&iacute;a que quer&iacute;a a ese muchacho delgado, que m&aacute;s de una vez se quedaba sin almorzar para darle a ella la raci&oacute;n de batatas que hab&iacute;a tra&iacute;do de su casa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-No tengo hambre-le ment&iacute;a Toshiro, cuando ve&iacute;a a la ni&ntilde;a apenas si ten&iacute;a dos o tres galletitas para pasar el mediod&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Te dejo mi vianda-y se iba a corretear con sus compa&ntilde;eros hasta la hora de regreso a las aulas, para que Naomi no tuviera verg&uuml;enza de devorar la raci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Naomi&hellip; Poblaba el coraz&oacute;n de Toshiro. Se le anudaba en los sue&ntilde;os con sus largas trenzas negras. Le hac&iacute;a tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos a&uacute;n&hellip;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">El futuro inmediato de aquella primavera de 1945 fue el verano, que llego puntualmente el 21 de junio y anunci&oacute; las vacaciones escolares. Y con la misma intensidad con que otras veces hab&iacute;an esperado sus soleadas ma&ntilde;anas, ese a&ntilde;o los ensombreci&oacute; a los dos: ni Naomi ni Toshiro deseaban que empezara. Su comienzo significaba dejar de verse durante un mes y medio inacabable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">A pesar de que sus casas no quedaban demasiado lejos un de la otra, sus familias no se conoc&iacute;an. Ni siquiera ten&iacute;an entonces la posibilidad de encontrarse en alguna visita. Hab&iacute;a que esperar pacientemente la reanudaci&oacute;n de las clases.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Acab&oacute; junio y Toshiro arranc&oacute; contento la hoja del almanaque&hellip; Se fue julio y Naomi arranc&oacute; contenta la hoja del almanaque. Y aunque no lo supieran &iexcl;Por fin lleg&oacute; agosto!-pensaron los dos al mismo tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Fue justamente el primero de ese mes cuando Toshiro viaj&oacute;, junto con sus padres, hacia la aldea de Miyashima. Iban a pasar una semana. All&iacute; viv&iacute;an los abuelos, dos ceramistas que ve&iacute;an apilarse vasijas en todos los rincones del local.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Ya no vend&iacute;an nada. No obstante, sus manos viejas segu&iacute;an modelando la arcilla con la misma dedicaci&oacute;n de otras &eacute;pocas. &ndash;Para cuando termine la guerra&hellip; -dec&iacute;a el abuelo.- Todo acaba alg&uacute;n d&iacute;a&#8230; &ndash; comentaba la abuela por lo bajo. Y Toshiro se sent&iacute;a que la paz deber&iacute;a ser algo muy hermoso, porque los ojos de sus madres parec&iacute;an aclararse fugazmente cada vez que se refer&iacute;an al fin de la guerra, tal como a el se le aclaraban los suyo cuando recordaba a Naomi.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">&iquest;Y Naomi? El primero de agosto se despert&oacute; inquieta; acababa de so&ntilde;ar que caminaba, sobre la nieve. Sola. Descalza. Ni casas ni &aacute;rboles a su alrededor. Un desierto helado y ella atraves&aacute;ndolo. Abandon&oacute; el tatami, se desliz&oacute; de puntillas entre sus dormidos hermanos y abri&oacute; la ventana de la habitaci&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; alivio!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Una c&aacute;lida madrugada le roz&oacute; las mejillas. Ella le devolvi&oacute; un suspiro. El dos y tres de agosto escribi&oacute;, trabajosamente, sus primeros haikus. Lento se apaga el verano. Enciendo l&aacute;mparas y sonrisas. Pronto florecer&aacute;n los crisantemos. Espera, Coraz&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Despu&eacute;s, achic&oacute; en rollitos ambos papeles y los guard&oacute; dentro de una cajita de laca en la que escond&iacute;a sus peque&ntilde;os tesoros de curiosidad de sus hermanos. El cuatro y cinco de agosto se los pas&oacute; ayudando a su madre y a las t&iacute;as. &iexcl;Era tanta la ropa para remendar!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Sin embargo, esa tarea no le disgustaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Naomi siempre sab&iacute;a hallar el modo de convertir en un juego entretenido lo que acaso resultaba aburrid&iacute;simo para otras chicas. Cuando cos&iacute;a, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidos puntadas pod&iacute;a sujetar el deseo para que se cumpliese.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">La aguja iba y ven&iacute;a, laboriosa. As&iacute;, qued&oacute; en el pantal&oacute;n de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los pu&ntilde;os de la camisa de pap&aacute;, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca&hellip; Y los dos deseos se cumplieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Pero el mundo ten&iacute;a sus propios planes&hellip; Ocho de la ma&ntilde;ana seis de agosto en el cielo de Hiroshima.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Naomi se ajusta su obi de su kimono y recuerda a su amigo: -&iquest;Qu&eacute; estar&aacute; haciendo ahora? &ldquo;Ahora&rdquo;, Toshiro pesca en la isla mientras se pregunta: -&iquest;Qu&eacute; estar&aacute; haciendo Naomi?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">En el mismo momento, un avi&oacute;n enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima. En el avi&oacute;n, hombres blancos que pulsan botones y la bomba at&oacute;mica surca por primera vez en el cielo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">El cielo de Hiroshima. Un repentino resplandor ilumina extra&ntilde;amente la ciudad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">En ella, una mam&aacute; amanta a su hijo por &uacute;ltima vez. Dos viejos trenzan bamb&uacute;es por &uacute;ltima vez. Una docena de chicos canturrea: &ldquo;Donguri Koro Koro- Donguri Ko&hellip;&rdquo; por &uacute;ltima vez. Cientos de mujeres repiten sus gestos habituales por &uacute;ltima vez. Miles de hombres piensan en ma&ntilde;ana por &uacute;ltima vez. Naomi sale para hacer unos mandados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del r&iacute;o. Y medio mill&oacute;n de japoneses, medio mill&oacute;n de seres humanos, se desintegraron esta ma&ntilde;ana. Y con ellos desaparecen edificios, &aacute;rboles, calles, animales, puentes y el paso de Hiroshima. Ya ninguno de los sobrevivientes podr&aacute; volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ning&uacute;n camino requerido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Nadie ser&aacute; ya quien era. Hiroshima arrasada por un hongo at&oacute;mico. Hiroshima es el sol, ese seis de agosto de 1945. Un sol estallando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Reci&eacute;n en diciembre logr&oacute; Toshiro averiguar donde estaba Naomi &iexcl;Y que a&uacute;n estaba viva, Dios! Ella y su familia, internados en el hospital ubicado en la localidad pr&oacute;xima de Hiroshima. Como tantos otros cientos de miles que tambi&eacute;n hab&iacute;a sobrevivido al horror, aunque el horror estuviera ahora instalado dentro de ellos, en sus misma sangre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Y hacia ese hospital march&oacute; Toshiro una ma&ntilde;ana. El invierno insinuaba ya en el aire y el muchacho no sab&iacute;a si era el fr&iacute;o exterior o sus pensamientos lo que le hac&iacute;a tiritar. Naomi se hallaba en una cama situada junto a la ventana. De cara al techo. Con los ojos abiertos y la mirada inm&oacute;vil. Ya no ten&iacute;a sus trenzas. Apenas una tenue pelusita oscura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Sobra su mesa de luz, unas cuantas grullas de papel desparramadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Voy a morirme, Toshiro&hellip; -susurr&oacute;, no bien sus amigo se par&oacute;, en silencio, al lado de su cama. &ndash;Nunca llegar&eacute; a plegar las mil grullas que hacen falta&hellip; Mil grullas&hellip; o Semba-Tsuru, como se dice en japon&eacute;s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Con el coraz&oacute;n encogido, Toshiro cont&oacute; las que se hallaban dispersas sobre la mesita. S&oacute;lo veinte. Despu&eacute;s, las junt&oacute; cuidadosamente en un bolsillo de su chaqueta. -Te vas a curar, Naomi- le dijo entonces, pero su amiga no lo o&iacute;a ya: se hab&iacute;a quedado dormida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">El muchachito sali&oacute; del hospital, bebi&eacute;ndose las l&aacute;grimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Ni la madre, ni el padre, ni los t&iacute;os de Toshiro (en cuya casa se encontraban temporariamente alojados) entendieron aquella noche el porqu&eacute; de la misteriosa desaparici&oacute;n de casi todos los papeles que, hasta ese d&iacute;a, hab&iacute;a habido all&iacute;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Hojas de diarios, pedazos de papel para envolver, viejos cuadernos y hasta algunos libros parec&iacute;an haberse esfumado m&aacute;gicamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Pero ya era tarde para preguntar. Todos los mayores se durmieron, sorprendidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">En la habitaci&oacute;n que compart&iacute;a con sus primos, Toshiro velaba entre sombras. Esper&oacute; hasta que tuvo la certeza de que nadie m&aacute;s que &eacute;l continuaba despierto. Entonces, se incorpor&oacute; con sigilo y abri&oacute; el armario donde se sol&iacute;an acomodar las mantas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Mordi&eacute;ndose la punta de la lengua, extrajo la pila de papeles que hab&iacute;a recolectado en secreto y volvi&oacute; a su lecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">La tijera la llevaba oculta entre sus ropas. Y as&iacute;, en el silencio y la oscuridad de aquellas horas, Toshiro recort&oacute; primero novecientos ochenta cuadraditos y luego los pleg&oacute;, uno por uno, hasta completar las mil grullas que ansiaba Naomi, tras sumarles las que ella misma hab&iacute;a hecho. Ya amanec&iacute;a. El muchacho se encontraba pasando hilos a trav&eacute;s de la silueta de papel. Separ&oacute; en grupos de diez fr&aacute;giles grullas del milagro y las aprest&oacute; para que imitaran el vuelo, suspendidas como estaban de un leve hilo de coser, una encima de la otra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Con los dedos paspados y el coraz&oacute;n temblando, Toshiro coloc&oacute; las cien tiras de su furoshiki y parti&oacute; rumbo al hospital antes de que su familia se despertara. Por esa &uacute;nica vez, tom&oacute; sin pedir permiso la bicicleta de su primo.<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" style=\"border: 4px solid black; float: right; margin: 5px;\" title=\"Tercer Encuentro\" src=\"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC06541.jpg\" border=\"0\" alt=\"Tercer Encuentro\" width=\"310\" height=\"200\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">No hab&iacute;a tiempo que perder. Imposible recorrer a pie, como el d&iacute;a anterior, los kil&oacute;metros que lo separaban del hospital. La vida de Naomi depend&iacute;a de esas grullas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Prohibidas las visitas a esta hora- le dijo una enfermera, impidi&eacute;ndole el acceso a la enorme sala de uno de cuyos extremos estaba la cama de su querida amiga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Toshiro insisti&oacute;: -S&oacute;lo quiero colgar estas grullas sobre su lecho. Por favor&hellip;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Ning&uacute;n gesto denunci&oacute; la emoci&oacute;n de la enfermera cuando el chico le mostr&oacute; las avecitas de papel. Con la misma impasibilidad con que momentos antes le hab&iacute;a cerrado el paso, se hizo a un lado y le permiti&oacute; que entrara: -Pero cinco minutos, &iquest;eh?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Naomi dorm&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Tratando de no hacer el m&iacute;nimo ruidito, Toshiro puso en su silla sobre la mesa de luz luego se subi&oacute;. Tuvo que estirarse a m&aacute;s no poder para alcanzar el cielo raso. Pero lo alcanz&oacute;. Y en un rato estaba las mil grullas pendiendo del techo; los cien hilos entrelazados, firmemente sujetos con alfileres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Fue al bajarse de su improvisada escalera advirti&oacute; que Naomi lo estaba observando. Ten&iacute;a la cabecita echada hacia un lado y una sonrisa en los ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Son hermosas, Toshi-Chan&hellip; Gracias&hellip;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Hay un millar. Son tuyas, Naomi. Tuyas-y el muchacho abandon&oacute; la sala sin darse cuenta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">En la luminosidad del mediod&iacute;a que ahora ocupaba todo el recinto, mil grullas empezaron a balancearse impulsadas por el viento que la enfermera tambi&eacute;n dej&oacute; colar, al entreabrir por unos instantes la ventana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Los ojos de Naomi segu&iacute;an sonriendo. La ni&ntilde;a muri&oacute; al d&iacute;a siguiente. Un &aacute;ngel a la intemperie frente a la impiedad de los adultos &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;an mil fr&aacute;giles avecitas de papel vencer el horror instalado en su sangre?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Febrero de 1976. Toshiro Ueda cumpli&oacute; cuarenta y dos a&ntilde;os y vive en Inglaterra. Se cas&oacute;, tiene tres hijos y es gerente de sucursal de un banco establecido en Londres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle porqu&eacute;, entre el aluvi&oacute;n de papeles con importantes informes y mensajes telegr&aacute;ficos que habitualmente se juntan sobre su escritorio, siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Grullas seguramente hechas por &eacute;l, pero en alg&uacute;n momento en que nadie consigue sorprenderlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Grullas desplegando alas en las que se descubren las cifras de la m&aacute;quina de calcular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Grullas surgidas de servilletitas con impresos de los m&aacute;s sofisticados restaurantes&hellip;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Grullas y m&aacute;s grullas. Y los empleados comentan, divertidos, que el gerente debe creer en aquella superstici&oacute;n japonesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">-Alg&uacute;n d&iacute;a completar&aacute; las mil&hellip;-cuchicheaban entre risas-. &iquest;Se animar&aacute; entonces a colgarlas sobre su escritorio?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Ninguno sospecha, siquiera, la entra&ntilde;able relaci&oacute;n que esas grullas tienen con la perdida de Hiroshima de su ni&ntilde;ez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Con su perdido amor primero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 8pt;\">&nbsp;(Extra&iacute;do de &ldquo;No somos irrompibles, doce cuentos de chicos enamorados&rdquo; Elsa Bornemann, Editorial Alfaguara.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 8pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">Un gran momento del encuentro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><object width=\"560\" height=\"315\" data=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/myfopZztFT8?rel=0?fs=1&amp;hl=es_ES\" type=\"application\/x-shockwave-flash\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\"><param name=\"wmode\" value=\"transparent\"><param name=\"src\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/myfopZztFT8?rel=0?fs=1&amp;hl=es_ES\"><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\"><\/object><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><br \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Galer&iacute;a de im&aacute;genes<\/span><\/p>\n<div class=\"flash\"><object id=\"tech\" width=\"680\" height=\"540\" align=\"middle\" data=\"upload\/Tercer_Encuentro_Literatura.swf\" type=\"application\/x-shockwave-flash\"><param name=\"quality\" value=\"high\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\"><param name=\"wmode\" value=\"transparent\"><param name=\"allowScriptAccess\" value=\"always\"><param name=\"_flashcreator\" value=\"http:\/\/www.photo-flash-maker.com\"><param name=\"_flashhost\" value=\"http:\/\/www.go2album.com\"><param name=\"src\" value=\"upload\/Tercer_Encuentro_Literatura.swf\"><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\"><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\"><param name=\"pluginspage\" value=\"http:\/\/www.macromedia.com\/go\/getflashplayer\"><\/object><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/><\/span><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre el mundo de Elsa y Naomi El Tercer Encuentro de &ldquo;Desarrollo de conocimiento did&aacute;ctico en Literatura&rdquo; tuvo lugar el pasado jueves 6 de junio en la Escuela de Artes Aplicadas Lino Spilimbergo. La fecha y el lugar, es meramente un dato period&iacute;stico sin mayor relevancia. Ese d&iacute;a, en ese punto del mundo, hubo espacio &#8230; <a title=\"Entre el mundo de Elsa y Naomi\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/entre-el-mundo-de-elsa-y-naomi\/\" aria-label=\"More on Entre el mundo de Elsa y Naomi\">[+]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":17224,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,6],"tags":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6248"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17224"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6248\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dges-cba.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}